lunes, 11 de mayo de 2009

Aunque te duela separarte, es lo mejor. Aunque cada una de las caricias, guiños, sonrisas alivie tus heridas como un bálsamo purificador, deberás aprender a vivir sin ellas. Aunque su sola presencia te inunde, deberás olvidarla.

Que tus latidos y mis latidos se confundan en el mismo.

Olvída el roce de sus dedos por tu espalda, en un inmenso recorrido que desearías que no acabara nunca. Borra de tu mente aquellas miradas en las que el tiempo se detiene, sin importar el porqué. No mires nunca hacia delante, ni hacia detrás, sin arrepentimientos ni culpas.

Volar unidos, siempre perdidos, y tocar el cielo azul.

Deja de hacerlo todo terriblemente complicado, vuelve a vivir el pasado, cuando todo era perfecto, cuando todo encajaba y tus propios pensamientos estaban ordenados. Sí, cuando eras feliz en tu pequeño mundo, sin ataduras, sin ventanas, teniéndolo todo al alcance de tu mano. Tu pequeña realidad perfecta.

Antes que la realidad, prefiero dormir contigo.

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