jueves, 21 de mayo de 2009

Despierta, es hora de abrir los ojos. Tu propia felicidad sólo la podrás alcanzar tú misma, y es hora de ser la persona que realmente quieres ser. Ha llegado el momento de que te quieras, deja a un lado tus intenciones de ser querida. Ya basta de derrochar amor en los demás, guarda un poco para tí misma, y disfrútalo. Persigue tus sueños, intenta alcanzar tus metas.

Descansa pequeña. Sueña con tu propia vida, libre e independiente, que sólo te embarguen las emociones que realmente quieras tener.

Ámate, porque de lo único que serás consciente plenamente en tu vida, será de tu propia existencia. No es válido odiarse por equivocarse, hay que apreciarse por saber remendar tus errores.

Respira hondo, fuerte, alimentándote, llenándote de vida.

No temas, cielo. Si te caes, te ayudaré a levantarte, si te magullas las rodillas, las frotaré con cariño, y si en las frías noches te encuentras sola, yo te abrazaré hasta que te duermas. Porque tú eres lo que quiero, y deseo cuidar. Porque nadie más te conoce tanto como yo. Mírate al espejo, porque es allí dónde me encontrarás.

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