lunes, 8 de junio de 2009

Te das cuenta que no sabes escribir si no tienes un sentimiento miserable asolado en tu interior. Buscas y rebuscas, y no encuentras ninguno. Las palabras no brotan tan fácilmente como otras veces, y hasta incluso deseas sentirte mal para tener algo de lo que escribir. No encuentras nada, y miras al vacío.

Tic, tac.

El reloj hace que el silencio sea más duro de lo que es.

Piensas en una persona. Esa persona que te ha hecho cambiar tanto en las últimas semanas. Esa persona que te abraza como si fuera la última vez que te fuera a ver cada vez que se despide de ti.

Tic, tac.

El zumbido del ventilador te hace desconectar durante un minuto.

- ...
- Me haces muy feliz.
- ¿De verdad lo crees?
- Sí.
- Te quiero.
- Y yo a ti.

- Debería irme.
- Un último beso más.

Vuelves en sí, pero ese sentimiento de calidez sigue aprisionando tu pecho de manera muy confortable, como si te curara todas las heridas hechas por el sufrimiento, el dolor, las malas miradas.

Tic, tac.

El flexo parpadea. Te frotas la cara, y decides irte a dormir.

Cierras los ojos y una imagen aparece en tu cabeza.

Tú no te das cuenta, pero estás sonriendo.

Knock, knock, knocking on heaven's door.

jueves, 21 de mayo de 2009

Despierta, es hora de abrir los ojos. Tu propia felicidad sólo la podrás alcanzar tú misma, y es hora de ser la persona que realmente quieres ser. Ha llegado el momento de que te quieras, deja a un lado tus intenciones de ser querida. Ya basta de derrochar amor en los demás, guarda un poco para tí misma, y disfrútalo. Persigue tus sueños, intenta alcanzar tus metas.

Descansa pequeña. Sueña con tu propia vida, libre e independiente, que sólo te embarguen las emociones que realmente quieras tener.

Ámate, porque de lo único que serás consciente plenamente en tu vida, será de tu propia existencia. No es válido odiarse por equivocarse, hay que apreciarse por saber remendar tus errores.

Respira hondo, fuerte, alimentándote, llenándote de vida.

No temas, cielo. Si te caes, te ayudaré a levantarte, si te magullas las rodillas, las frotaré con cariño, y si en las frías noches te encuentras sola, yo te abrazaré hasta que te duermas. Porque tú eres lo que quiero, y deseo cuidar. Porque nadie más te conoce tanto como yo. Mírate al espejo, porque es allí dónde me encontrarás.

martes, 19 de mayo de 2009

Cierras los ojos, y al momento, tu mundo explota.

Sombras, momentos, guiños, recuerdos.

Sensaciones, sabores, miradas, rencores.

Te sientes pequeña e insignificante. No calzas en esta situación, quieres verla desde fuera, no desde dentro, sin vivirla, sin sentirla, sin llegar a sufrirla. Se te hace grande, quieres oír el eco de tus chillidos, pero el techo está muy alto y las paredes muy lejos.

Brisas de aire revuelven tu pelo, el aire se vuelve menos espeso, y ves una luz en el horizonte. Una estrella fugaz con una gran sonrisa y muchos rizos te deslumbra, y sientes su calidez. Por un momento sientes orden en tu cabeza, la presión en el pecho se calma, puedes respirar hondo. Pero tu felicidad es efímera.

Cae la noche y tu mirada se enturbia. Una voz y muchas palabras. Una sensación y un deseo. Sé feliz.

Buscas desesperadamente un agujero en el que meterte. Deseas sentir que las frías paredes te rozan. Y una vez allí, puedes chillar hasta que el eco te deja sorda, puedes inundar el agujero con tus lágrimas, y escupir todos tus dolores sobre ellas.

Amor, amor. Todos quieren poseerte. Pero ninguno desea quererte.

lunes, 11 de mayo de 2009

Aunque te duela separarte, es lo mejor. Aunque cada una de las caricias, guiños, sonrisas alivie tus heridas como un bálsamo purificador, deberás aprender a vivir sin ellas. Aunque su sola presencia te inunde, deberás olvidarla.

Que tus latidos y mis latidos se confundan en el mismo.

Olvída el roce de sus dedos por tu espalda, en un inmenso recorrido que desearías que no acabara nunca. Borra de tu mente aquellas miradas en las que el tiempo se detiene, sin importar el porqué. No mires nunca hacia delante, ni hacia detrás, sin arrepentimientos ni culpas.

Volar unidos, siempre perdidos, y tocar el cielo azul.

Deja de hacerlo todo terriblemente complicado, vuelve a vivir el pasado, cuando todo era perfecto, cuando todo encajaba y tus propios pensamientos estaban ordenados. Sí, cuando eras feliz en tu pequeño mundo, sin ataduras, sin ventanas, teniéndolo todo al alcance de tu mano. Tu pequeña realidad perfecta.

Antes que la realidad, prefiero dormir contigo.

martes, 5 de mayo de 2009

Cuando todo está a punto de explotar, decides ponerte a escribir. Con cada tecla pulsada, con cada aliento exhalado, con cada lágrima que cae sobre tus coloradas mejillas, tu corazón late. Y late por muchos sentimientos, pocos deseados, ninguno agradable. Gritos y más gritos inconexos. Lamentablemente, eres incapaz de expresar tu angustia a través de la escritura, por lo que decides tomar algo de aire. Sentada sobre el alféizar de la ventana observas una noche sin luna. El mundo exterior está callado, mientras que en tu propio infierno personal sigue habiendo gemidos de dolor, gritos de auxilio no contestados. Respiras profundamente, y el aire helado se clava en tus pulmones, rasgándote la garganta. Es lo más agradable que has respirado hasta ahora. El viento juguetea con tu pelo, y es la caricia más agradable de la que jamás has disfrutado.

Ahora mismo sólo deseas volar para nunca más recordar.

- Victoria, al fin has reunido el valor de hacer lo que de verdad quieres hacer. Hazlo rápido, no quiero aferrarme a la vida con la esperanza de volver a ver el brillo en tus ojos. Ya eres un ser superior y puedes hacerlo sin provocarme dolor.
- Sólo hay algo que quiero pedirte antes.

- Nada hará que Jack vuelva a la vida.

- Bésame.


El ardiente acero de Domivat atraviesa su piel helada.

- Victoria...
- ...


- ¡¡Noo!!


El calor aumenta en la habitación.

- Pero... ¿Jack...?

viernes, 1 de mayo de 2009

30.04.09

Abres la puerta y te largas. Ese gesto es la millonésima parte de lo que de verdad quieres hacer. Contradicciones, mentiras, malas maneras, estupideces. Te sientes tratada como a una cría. No te sientes escuchada, y lo necesitas. Tu opinión no vale, tienes que acatar leyes dictadas por la apetencia de otros, con los que convives, o mejor dicho, duermes bajo el mismo techo. Aquéllos que quieren que estés a su lado, bajo el pretexto de familia, te quieren cerca, pero callada y sin pensar demasiado. Sin quejarte. No disfrutes de otros placeres a parte de su compañía. Da igual cómo te traten, da igual qué te contesten. Chitón. No contestes.

Te miras al espejo y estás pálida. Se oyen gritos de fondo, y tu mente rememora instantes recientes, en los que para que no te explotara la cabeza, has decidio salir a respirar aire fresco. No grites. ¿Es que no podéis hablar sin discutir? ¿Cómo se puede hablar con alguien que no se escucha más que a sí mismo? ¿Cómo puedes preguntar algo a alguien que no contesta a lo que le preguntas? ¿Qué hacer si le explicas su propia contradicción y no la entiende? Las palabras se te escapan en la boca, y sigues sin ser escuchada. La impotencia de no encontrar las frases exactas que les hagan ver con la claridad de un fogonazo de luz, tus pensamientos, tus ideas, tus necesidades. La angustia de no ser entendida por nadie. La idea de que tu propia locura te está consumiendo, y eres incapaz de arreglarlo.

Echas a andar mirando la luna. Nadie piensa que puedas pensar por tí misma, por ello, no se molestan en escucharte de verdad. En interpretar tus palabras. Sólo te encierras en tu habitación. Sólo sales de fiesta. Sólo te pegas los días fuera de casa. No cumples.

Frío. Tus pies no saben dónde llevarte. Pesadilla. Soledad. Quieres acabar con esa horrible sensación de dependencia. Quieres vivir feliz contigo misma. Quieres ser libre. Aprender a no sentir, a no dejarte llevar por aquellos sentimientos que te hacen ser más débil. Débil. Tienes miedo a ser débil, y ahora mismo, lo eres. Sientes que si ahora mismo te tropezaras, nadie vendría a ayudarte. Que no serías capaz de levantarte por tí misma.

Y como siempre, vuelves a ese lugar del que quieres escapar, sin más compañía que el zumbido de un ventilador debajo de la mesa y el parpadeo del flexo.

lunes, 13 de agosto de 2007

Empezando el tema

...y sin palabras con las que empezar, comienzo este párrafo sin rima, mientras en mi corazón este sentimiento de ironía embiste con toda su fuerza, tratando de superar una a una todas mis defensas, intentando extraer de mí toda la ira, y dejando fluir, para mi eterno tormento, el dolor...

...el recuerdo de aquel tiempo de soledad, tan cercano todavía, el recuerdo del presente, mucho más cercano incluso, se comparan, y aunque en cierto modo son familiares, en el fondo no son más que primos lejanos. La soledad del presente viene aderezada con el áspero sabor de haber probado la verdadera amistad, mientras que en la del pasado existía la incertidumbre de conocer algo distinto...

...el puño de la impotencia aprieta mi corazón, impidiéndome pensar una verdadera solución, diciéndome que yo no soy la que debo encontrarla, sin embargo aprieta y duele, nublando mis sentidos, tapando mis ojos, cerrando mi boca...

...y aunque la fuerza de voluntad puja por salir a la superficie, la tristeza niega sus intentos, quedando así, encallada, sin poder salir, limitada a controlar la mente, en un burdo intento de sanar el corazón, aunque como todos sabemos, la tristeza controla el corazón, y éste reniega de la mente...

...y aunque en el fondo se que lo superaré, o que volverá a ser lo que era, también mi conciencia me dice que nunca se arreglará y volverá a ser, tal y como era...